Por: Andrés Solis

Llegó esa parte del año donde nos despedimos de éste y giramos un poco la cabeza para ver qué nos dejó el año viejo en cuanto a música. Si bien nos dejó con muchísima y muy buena música nueva de todos los géneros y estilos, sí hay sus excepciones. Acá te damos nuestro recuento de los 10 peores álbumes del 2019.

¿En qué nos basamos para tomar estas decisiones?
Más que sólo decir “nos gustó” o “no nos gustó”, tratamos de contemplar diversos aspectos, como los anteriores trabajos del artista en cuestión, la producción y ejecución del álbum, el mensaje que éste deja, y finalmente nuestra mera opinión. 

Recuerda que no somos profesionales ni expertos en música, solo somos unos cuantos amantes de la música. No es necesario que estés de acuerdo con nuestro conteo, sin embargo, hay que saber respetar.

10: Here Comes The Cowboy – Mac DeMarco.
Todos sabemos muy bien que Mac DeMarco tiene una estética en cierto punto culta y vanguardista, aunque a veces se desbalancea un poco de su zona de confort, y esto no está del todo mal. Teníamos gratos recuerdos de Salad DaysThis Old Dog, y tomando en cuenta su progreso desde su primer trabajo el nuevo álbum prometía ser una cosa de otro mundo, pero lastimosamente pasó desapercibido por su simpleza y poco mensaje de por medio. Si bien Here Comes The Cowboyes buen representante de R&B y folk, queda muy por debajo del nivel del canadiense.

9: Happy Birthday Flakko – Rels B.
Rels B es actualmente uno de los trappers más importantes de España, y en su primera vez en México llenó el Pepsi Center, ¿cómo? Su música es el trap más simplón de toda la escena, no ofrece nada nuevo, y pensé que esto cambiaría, pero con la llegada del Happy Birthday Flakko sólo dio a entender que seguiría y seguirá con ese estilo básico y sin trasfondo. Lo único meramente relevante son las colaboraciones con Don Patricio y Duki, que le dan ese respiro de aire fresco que tanto le hace falta al disco.

8: Everyday Life – Coldplay.
Después de cuatro años sin ofrecernos algo nuevo, Coldplay sacó Everyday Life, pero seamos honestos, no es para tanto. Sólo porque tiene allí la marca “Coldplay” la gente lo elogió, y no es que haya sido mucho reconocimiento, es que el álbum no hizo nada de ruido. La intención de hacer un álbum en su mayoría sinfónico se siente un poco forzado y sin gracia, pero no hay que descartar el hecho de que Coldplay siempre ofrece una experiencia única, ya sea en sus shows o en su música de estudio. Nuevamente, la intención de ser emotivos y conmovedores llega a ser poco original y nada fresca.

7: Lover – Taylor Swift.

Para nadie es sorpresa que Taylor Swift no tiene algún grado de madurez musical, esto lo sabemos por la cantidad de problemas que ha tenido con demás figuras públicas, y cómo los expone en sus canciones. Para Lover no es nada diferente, quizá un poco más irritante y poco profundo que anteriores trabajos. Y no es que tengamos algo en contra del pop, hay muchos artistas del género que saben hacer las cosas muy bien, como Harry Styles o Dua Lipa, pero se siente una vibra demasiado infantil cada que escuchamos Taylor Swift. Es difícil tomarla en serio.

6: Romance – Camila Cabello.
Camila Cabello sólo es conocida por dos cuestiones: haber sido la homónima a Zayn Malik pero de Fifth Harmony, y por haber colaborado con Shawn Mendes, y estamos completamente seguros de que si no fuera por este último featuring el álbum completo hubiera pasado sin pena ni gloria, o bueno, realmente lo hizo de tan poco original y monótono.

5: Black Album – Weezer.

Perdón, amigo boomer, pero neta, acéptalo ya, Weezer murió. No hay mucho realmente qué decir de este disco, porque ni siquiera el mismo álbum da de qué hablar. El sonido no tiene nada de particular a todo lo anterior. Weezer se quedó atrapado en el tiempo, y no de la manera chida. Sí, en los novena o inicios del milenio quizá fuese un sonido nuevo y revolucionario, pero por favor, es 2019, ¿cuándo nos van a dejar de hacer su rock insípido?

4: LSD – Labrinth, Sia, Diplo.
No es por ser groseros, ¿pero alguien sabía algo de Sia hasta este proyecto? El sonido de esta colaboración está juguetón, pero nuevamente caemos en lo convencional, en lo comercial. Es evidente el nulo esfuerzo que se hizo para la realización de este álbum, y sorprende en verdad, porque por un lado tenemos a Sia, una de las cantautoras más prolíferas de inicios de la década y a Diplo, un magno productor de trap y reggaetón. Sin embargo, esto no les fue impedimento para hacer tremendo álbum horrible.

3: Confessions of a Dangerous Mind – Logic.
Se repite el caso de “una collabsalvó tu álbum”, pero aún más feo, porque ni siquiera una colaboración con el mismísimo Eminem logró rescatar al Confessions of a Dangerous Mindde Logic de la mediocridad de sus líricas. El rap, trap y cualquier género que sea urbano aborda temáticas y problemáticas de índole urbana y citadina (no me digas), donde la violencia, la vida en las calles, las drogas y hasta la muerte son los protagonistas, pero la gran diferencia es que en este álbum pareciera que Logic está orgulloso de todo esto, convirtiendo a Confessions of a Dangerous Mind en una apología de casi una hora a la vida en las calles. La violencia de las calles no es para estar orgulloso, Logic.

2: No. 6 Collaborations Project – Ed Sheeran.

¿A quién no le gustan los crossovers? ¡Pues a todos! Pero claro, solo cuando este crossover es auténtico y nada forzado, no como el álbum de colaboraciones de Ed Sheeran. Es algo sorprendente ver duetos un tanto inesperados, como con Cardi B o Paulo Londra, pero neta, esto huele a mero truco de marketing, y uno barato y usado hasta la madre. Tú eres más que esto, Sheeran.

1: Teal Album – Weezer.

¿Otra vez Weezer? Pues sacaron dos álbumes este año, y los dos igual de horribles, bueno al menos el Teal Album era música original. No entiendo por qué una banda legendaria con una gran trayectoria como Weezer tuvo los huevos de hacer un disco completamente de covers, y aún así hacerlo pésimo. No digo que hacer covers tiene algo de malo, pero cabrón, son Weezer, ¿por qué? Este disco es simplemente un golpe bajo a los fans más empedernidos de la banda. Una aberración.

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