Cobertura por: Diego Reyes
Este jueves 17 de diciembre de 2025 cerré mi año de conciertos de la mejor forma posible: con Toto y Christopher Cross en el Auditorio Telmex. No fue solo un concierto más, fue un cierre pleno, sereno y profundamente melancólico. Uno de esos shows que no buscan impresionar con pirotecnia, sino tocar fibras que llevan décadas resonando en distintas generaciones.
La noche comenzó con Christopher Cross, quien ofreció un set corto pero absolutamente hermoso. Acompañado por tres coristas, baterista, saxofonista y pianista, Cross construyó una atmósfera elegante y nostálgica durante aproximadamente 40 minutos. Temas como “Best That You Can Do”, “Sailing” y “Ride Like the Wind” fueron recibidos con aplausos sinceros y sonrisas cómplices. Fue el preámbulo perfecto: cálido, honesto y emocional.
A las 10:00 pm en punto, Toto apareció en el escenario. Puntuales, sobrios y completamente enfocados en la música. Desde el primer acorde quedó claro que estábamos frente a una banda que no necesita demostrar nada, solo disfrutar y compartir su legado. El vocalista Joseph Williams intentaba comunicarse en español, gesto que el público agradecía con aplausos y sonrisas.
El eje absoluto de la noche fue Steve Lukather, guitarrista y único miembro original constante de la banda. Majestuoso, ágil, preciso. Su presencia escénica y dominio de las cuerdas confirmaron por qué es una leyenda viva del rock. En uno de los momentos más entrañables del show, Joseph Williams gritó “¡Feliz Navidad!” antes de presentar a Lukather como “mi mejor amigo en toda la Tierra”, desatando una ovación inmediata.
Steve se tomó el tiempo de presentar a toda la banda, destacando la mezcla generacional que hoy conforma a Toto. Por un lado, los músicos más jóvenes —como Dennis Atlas, en teclados y segunda voz, y Shannon Forrest en la batería— aportando frescura y precisión. Por el otro, pilares históricos del proyecto: Greg Phillinganes (teclados y voz), John Pierce (bajo) y Warren Ham (saxofón, flauta, percusión y voz), sosteniendo el alma del sonido Toto.
El concierto avanzó sin prisas, pero sin pausas innecesarias. Cada canción era un viaje directo a la memoria colectiva. Y entonces, a las 23:23 pm, llegó el elixir final: “Hold the Line” seguido de “Africa”. El Auditorio Telmex se convirtió en un solo coro, una sola emoción compartida. No importaban las edades: había abuelos, padres e hijos de 20 y 30 años, todos cantando el mismo himno.
Fue un concierto corto, pero cautivador, y quizá por eso mismo tan efectivo. Además, esta fecha en Guadalajara formó parte del cierre de la gira mundial de Toto, que comenzó en el Palacio de los Deportes en CDMX y concluyó en Monterrey, haciendo de esta visita algo todavía más especial.
Así cerré mi 2025: con nostalgia de que la música es multigeneracional
- La respuesta del público tapatío
- Christopher Cross como invitado
- Lo corto del concierto



