Texto y fotos por: Caín Ávila

El sábado 16 de mayo, el C4 se transformó en un hervidero de emociones con el festival “Guadalajara Suena”. La energía era palpable; grupos de amigos, parejas y curiosos se mezclaban en un ambiente de expectativa, todos listos para dejarse llevar por el metal. El aire olía a cerveza fría y a esa mezcla de nervios y alegría que solo un buen concierto puede provocar.

Las primeras bandas comenzaron a tocar y fue imposible no dejarse atrapar por la frescura de sus propuestas. Agrupaciones como Ark Eternal, Parasitus y Azmoth atrajeron a los asistentes al escenario. Sonidos alternativos, fusiones electrónicas y guitarras cargadas de energía marcaron el inicio del festival. Aunque algunos eran proyectos emergentes, la respuesta del público fue fuerte y entusiasta; se notaba que la gente estaba dispuesta a descubrir y apoyar a la nueva generación de músicos.

Conforme avanzaba la tarde, el escenario se convirtió en un punto de encuentro entre artistas y asistentes. Vilett, Erik Nightmare y Raiotz hicieron que el C4 vibrara con cada riff y cada coro. Hubo momentos en los que el público no solo escuchaba, sino que se entregaba por completo entre saltos, gritos y brazos levantados que parecían sincronizarse con la intensidad de la música.

El sonido llegaba potente sin perder el detalle de cada instrumento. Uno de los instantes más memorables ocurrió cuando varios músicos decidieron compartir el escenario en una colaboración improvisada. Fue un momento de pura magia: estilos distintos que se fundieron en una sola celebración. El público respondió con una ovación que parecía no terminar, mientras el recinto se iba llenando más y más.

Las bandas que todos estaban esperando empezaron a desfilar. Exentria, The Arcane Hate y Obesity hicieron retumbar las paredes, mientras los asistentes les hacían saber que el cansancio aún no había llegado a ellos; la noche apenas estaba empezando y venía lo mejor.

El cierre fue apoteósico. Here Comes The Kraken subía las escaleras y el público los recibía con un grito que levantaba el espíritu. Siempre muy queridos por su gente, su presencia en el escenario ha sido uno de sus puntos fuertes desde sus inicios, y así comenzaba el final de la noche. Cada canción era coreada con fuerza y, al terminar, la sensación general era de gratitud por ambas partes: los músicos entregados y el público respondiendo a su energía.

En definitiva, “Guadalajara Suena” no fue solo un festival, fue una experiencia colectiva que reafirmó el poder de la música local. El metal sigue y seguirá presente en Guadalajara. El C4 se consolidó como un espacio vital para la escena, y esa noche nos recordó que la música no solo se escucha: se siente, se vive y se comparte.

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Sunny Muñoz

Guadalajara Suena en el C4: Una experiencia que se vivió con el corazón
Precio100%
Audio / Iluminación / Efectos Especiales90%
Asistencia70%
Logística (Puntualidad - Comida y Bebida)85%
Venue80%
Setlist100%
Lo Bueno:
  • La variedad musical: Hubo para todos los gustos
  • El apoyo: este es el apoyo que necesita el talento mexicano.
  • El precio: accesible para todo público, nadie se quedó fuera del evento.
Lo Malo:
  • El espacio: algo reducido, pero no fue impedimento para que el moshpit se hiciera presente.
  • • Los horarios: hubo algo de desface entre las bandas.
88%Opinión
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