Texto por: Bonnie Hagar
Hay algo en la música de To Athena que te cautiva, la pones de fondo y de repente ya pasaron dos horas y sigues ahí. Es una artista suiza que canta en alemán e inglés, algo que en teoría no debería llegar tan lejos, pero lo logra. Ha llegado a Turquía, a México, a lugares que nadie tenía en el mapa. Nos sentamos con ella a hablar de magia, glaciares, Oaxaca y por qué cree que tu magia nunca desaparece de verdad.
Hay algo en la música de To Athena que te agarra sin avisar. La pones de fondo y de repente ya pasaron dos horas y sigues ahí. La cantautora suiza presenta Have I Lost My Magic?, su tercer álbum de estudio, una obra íntima y emocionalmente expansiva creada junto al productor Linus Gmünder. Doce canciones de chamber pop con arreglos orquestales, arpa y una sensibilidad cinematográfica que vive en ese espacio entre la tristeza y la luz. Canta en suizo alemán, que en teoría no debería viajar tan lejos. Pero viaja. Ha llegado a Turquía, a México, a lugares que nadie tenía en el mapa. Nos sentamos con ella a hablar de magia, glaciares, Oaxaca, y por qué cree que tu magia nunca desaparece de verdad.
Creciste en Suiza, cantas en suizo alemán, y de alguna manera terminaste con shows sold out en México y filmando en Oaxaca. ¿En qué momento dejaste de creer que el idioma era un problema real?
«Todo empezó con una decisión. Los proyectos anteriores nunca se sintieron del todo bien, y cuando arranqué como To Athena me puse una regla: solo hacer lo que se sienta real. Eso significaba escribir en suizo alemán, aunque todo el mundo me dijera que no tenía sentido. Pero entonces empecé a ver listeners de Turquía, de México, y entendí algo: cuando algo es honest y viene del corazón, el idioma deja de ser una barrera. La gente entiende la emoción aunque no entienda las palabras. México fue otra cosa. La música aquí es parte de la identidad de la gente, no es solo entretenimiento, es algo que vive adentro. Yo había venido dos veces de turista, me enamoré, y me dije que algún día volvería a tocar. Ese día llegó.»
Y grabar en Oaxaca, ¿cómo fue?
«Quiero vivir ahí, en serio. La naturaleza de Oaxaca encajó perfecto con el mood del álbum, ese tono dreamy, mágico, un poco etéreo. Poder no solo tocar en México sino capturar algo del país y meterlo en los visuales fue algo que me significó muchísimo. Es como cuando el arte y el lugar se encuentran solos, sin forzarlo.»
También filmaste Collide en un glaciar en los Alpes Suizos con Greenpeace. Eso es un set muy distinto. ¿Cómo te afectó ese lugar?
«Lo primero: hacía un frío que no era de este mundo. Pero más allá de eso, me hizo sentir pequeña, en el buen sentido, ese que te recuerda que eres parte de algo mucho más grande. Crecí cerca de las montañas y nunca había subido hasta ahí. Tuvo que llegar un proyecto de Greenpeace para que pasara. Collide habla de burnout, de empujarte más allá de tus límites y lo que eso te cuesta, y de alguna manera el glaciar me devolvió lo mismo: la naturaleza también tiene límites que seguimos ignorando. Las dos cosas se conectaron solas. Pocas semanas después de filmar me mandaron videos y la cueva donde grabamos ya no existía. El glaciar se había movido así de rápido. Triste en verdad, de una manera que se te queda.»
¿Lo planearon o simplemente pasó?
«Súper espontáneo. Greenpeace fue al glaciar, lo vio derritiéndose, sabía que el año siguiente quizás ya no existiría, y se movió rápido. Me contactaron mientras yo todavía estaba en México, vieron el video de Collide antes de que saliera y dijeron que era perfecto porque capturaba los dos lados de la misma historia. Para mí fue un full circle moment total, dos mundos completamente distintos conectados por la misma canción.»
El álbum se llama Have I Lost My Magic? ¿La encontraste?
«La encontré en el proceso de hacer el álbum. Pasaron muchas cosas difíciles durante ese tiempo, cosas que me empujaron en direcciones que no veía venir. Aprendí a soltar lo que ya no era mío, a conocerme de nuevo desde cero, a aceptar quién soy ahora. Y llegué a algo que me parece importante: la magia de nadie desaparece. Se puede esconder, sí, pero siempre está adentro. Solo hay que tener paciencia y mirar honestamente los lugares que necesitan ajuste. El songwriting para mí es eso, una forma de llegar a esos lugares.»
Tres palabras para describir a To Athena.
«Honest. Melancholic. Hopeful. Honest porque mis canciones a veces saben más de mí que yo misma en el momento en que las escribo. Me permito ser honesta en la música incluso cuando no puedo serlo en la vida normal. Melancholic porque mi sonido es lento, mellow, un poco sad, vive en ese espacio intermedio. Y hopeful porque en cada tristeza hay un poco de luz. Siempre hay un lado oscuro y uno brillante, siempre los dos, siempre conectados.»
¿Vas a volver a México?
«Sí, definitivamente. No puedo dar detalles todavía, pero hay un album tour planeado para 2027. Y quiero quedarme más tiempo la próxima vez, quizás escribir canciones nuevas, quizás colaborar con artistas de acá. México me dio algo que no esperaba y quiero volver a buscar eso.»
El nuevo sencillo de To Athena sale el 22 de mayo. Escúchalo aquí
Y si quieres verla en vivo, tiene show de presentación del álbum el 31 de mayo en Kaufleuten, Zúrich, antes de arrancar gira por Suiza, Alemania y Austria. Y sí, México está en los planes para 2027.
