Levitation volvió a elevarse sobre el Downtown de Austin

Imágenes por: Mon de Leon / @mondeleon
Texto por:
Aldo Fernandez

Tras la trágica cancelación del festival de último minuto en 2016, y un año de reajustes que se dio la organización en 2017, Levitation 2018 volvió a los orígenes de lo que fuera Austin Psych Fest, para ofrecer una variedad de shows en un fin de semana en los mejores recintos de la ciudad.

Durante tres años, los asistentes disfrutaron de un evento al aire libre en un rancho a las afueras de Austin, cuatro días en la naturaleza, tres escenarios, uno de ellos junto al río Colorado, espacios para acampar, una selecta curaduría de tiendas y food trucks, todo en un mismo lugar.

Este año sería diferente, más bien como una diáspora que se dispersó en 8 venues, seis de ellos en el Downtown, uno en el East Side y uno más en South Austin. Esta dinámica fue nueva para muchos, pero en realidad nos recuerda los orígenes del festival, ya que exactamente así se llevaba a cabo hace 10 años cuando comenzó todo.

Algo tenía que perderse al pasar de un rancho a un entorno urbano, pero también se ganan cosas. La gente de Austin es rara, no por nada les encanta la frase “Keep Austin Weird”, y el estarse moviendo de un venue al otro permitió interactuar más con la ciudad y la gente que ahí vive.

Así se sintió estar en lugares como Cheer Up Charlies, Hotel Vegas o Beerland, que son como barcitos locales, lugares pequeños y con mucha onda donde se puede disfrutar sentado de los shows con un buen trago en mano. Otros venues, como Mohawk, Empire o Barracuda son un poco más grandes pero no dejan de tener ese feeling de ser un bar, con un escenario adentro y otro afuera son súper convenientes para ver a una banda después de otra sin moverse mucho. Sólo en los venues más grandes, como Stubb’s y Emo’s, con aforo para un par de miles de personas, es que ya se tiene una experiencia más como de un concierto grande.

Unas puertas se cerraron y otras se abrieron, pero lo que no se perdió fue la magia del festival. Con la presencia de artistas que proyectan visuales sobre los escenarios como Bob Mustachio, Lance Gordon o Bill Gazer. La venta de serigrafías edición limitada de carteles por ilustradores como One Horse Town Illustration, Ben Tipton Art o Apofenia. Dj sets antes, entre y después de las bandas, con músicos como Joel Gion, Jake García, Ian Svenonius, Al Lover, Jorge Explosión entre otros. Y por supuesto el merchandise de todas las bandas: playeras, pines, stickers, botones, parches, tote bags, vinilos y hasta casettes, que en muchos casos suele ser difícil de conseguir, pero aquí los puedes comprar directo de los artistas que normalmente están atendiendo el negocio antes y después de tocar.

Todo el evento comenzó, de manera extraoficial, por la tarde del miércoles con la proyección de la cinta I got Levitation, un recap de la edición 2015 hecho por Alta Real Pictures, y una pre fiesta en el 13th Floor Bar, con un show acústico de Christian Bland, uno de los fundadores del festival.

El jueves pudimos presenciar la poderosas presentación de Ruby the Hatchet, seguido de un denso set del trío Windhand, los sonidos reverberantes de Christian Bland and the Revelators y el stoner de Dead Meadow.



El viernes bailamos con el caribe soul de Superfónicos y los sonidos desérticos de Imarhan, disfrutamos del garage oscuro de L.A. Witch, nos reventaron los oídos con el doom de Electric Wizard y terminamos dándonos un viaje con Föllakzoid.


El sábado vimos el debut de Mien, la nueva banda de Alex Mass, también fundador del festival, un set suave de Dallas Acid, seguido de una pesada presentación de Om con Al Cisneros, nos mareamos con una instalación de pantallas llenas de glitch que acompañó al show de Hollow Trees, y cerramos el día con una contundente presentación de Tajak, una de las dos bandas mexicanas que asistieron.


El domingo nos deleitamos con la cítara de Rishi Dhir y sus Acid Ragas, seguido de uno de los actos principales con The Brian Jonestown Massacre, y para cerrar de manera oficial con The Black Angels, ya a modo de after también pudimos ver a la otra banda mexicana, The Risin’ Sun con un show certero ya hacia el final del día.



Al final la experiencia no fue como la típica de estar en un festival, con todas las ventajas y desventajas que eso puede tener, más bien fue como andar de fiesta en el rush de estarse moviendo para cachar los show más interesantes, muy parecido a cómo debían estarlo haciendo hace tantos años. De una manera u otra, Levitation es una buena experiencia para quienes gustan de una variedad de estilos musicales de diversos nichos, con un buen balance entre bandas clásicas y de culto más algunas nuevas y emergentes, todo rodeado de un verdadero ambiente independiente y esa buena onda tejana que sólo se encuentra en Austin. 

 

Christhian Ferenc

Melomano de los que muerden

Levitation volvió a elevarse sobre el Downtown de Austin
Precio81%
Audio/Iluminación100%
Asistencia90%
Logística90%
Venue80%
Setlist85%
Lo Bueno:
  • La combinación de los músicos y los artistas visuales hacen una experiencia sensorial que se disfruta.
  • Venues pequeños que te permiten tener casi casi un show privado.
  • La variedad entre géneros, ya que puedes escuchar una banda doom y a la siguiente hora ya estás chill con shoegaze.
Lo Malo:
  • Al llevarse a cabo en diferentes venues (como la experiencia de SXSW) puede ser difícil trasladarse de un lugar a otro
  • Cambias de venue y cambian los precios
  • No hay after parties, una vez terminados los shows te invitan a salir y buscar fiesta por tu cuenta
88%Nota Final
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98%

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