Texto por: Karla Hernández
Fotos por: Aldo Andrino
El festival Akamba se celebró el pasado sábado 25 de abril en uno de los spots más icónicos del estado: los campos de agave en Tequila, Jalisco.
La cita fue a las 15:30 horas para dar comienzo a un fiestón de más de 15 horas, donde los asistentes no dejaron de bailar en ningún momento. El line up prometía DJs de talla internacional y una curaduría bastante sólida dentro de la electrónica, marcando el ritmo de principio a fin, con nombres como Brunello, Tripolism, Ben Böhmer y el b2b de Adam Ten con Mita Gami.
Francia Oropeza en un b2b con Just armas fueron las encargadas de dar inicio a este gran festival, encendiendo poco a poco el ambiente. Conforme avanzaban las horas, la energía en los campos de agave se sentía intensa, con un calor pesado pero bien acompañado de actitud. Los outfits no se quedaron atrás: looks frescos, arriesgados y muy en sintonía con la estética del festival, que una vez más apostó por una vibra boho que ya es parte de su identidad.
Había diferentes spots donde podías descansar, cargar tu celular, encontrar opciones de comida y, lo más importante, zonas de hidratación. Porque sí, es clave mantenerse hidratado después de tanto bailar.La primera noticia triste cayó ya con el evento en marcha: The Blessed Madonna anunció la cancelación de su presentación. Se escucharon comentarios de inconformidad entre los asistentes, pero eso no fue suficiente para bajar el ánimo. La música siguió y la gente también.
El atardecer empezó a caer sobre los campos de agave, regalando uno de los momentos más especiales del festival. Entre beats y luces cálidas, la transición a la noche se sintió natural. Poco a poco el aire fresco comenzó a recorrer el lugar, pero para ese punto ya nada importaba demasiado: el baile seguía, constante, sin pausas. Cerca de la 1 a.m. llegó otro anuncio complicado: Mochakk no logró arribar a Guadalajara debido a la cancelación de su vuelo. La noticia pegó, claro, pero el mood del festival ya estaba bien arriba y no se vino abajo.
Akamba siguió entregando música hasta las primeras horas de la mañana, cerrando con esa sensación de que el tiempo pasa distinto entre agaves, luces y beats.
En definitiva, el Festival Akamba se ha convertido en uno de los mejores que hay en nuestro estado. Desde su primera edición, su crecimiento ha sido evidente y cada año logran sorprender un poco más. Si nunca has ido, no sé qué estás esperando para vivirlo.
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¿Qué nos deparará el próximo año?
- Escenarios inmersivos y curaduría impecable.
- Zonas de descanso e hidratación bien pensadas.
- Altas temperaturas durante el día.
- Señal limitada en ciertas zonas.



